Su paso es el de una tortuga, quién la ha visto y quién la ve. Y de repente… ‘espera, espera, no puedo andar’, la miras y un ¡susto! su cara se ha vuelto pálida como la de los vampiros. ¿Será que nuestra Sarah le chupa la sangre? Bueno, que como el ginecólogo (Dr. Cobian) que escogiste es uno de los mejores médicos y parece ser que tambien de los más escaqueados y se niega a cogerte el teléfono te adjunto lo que pone un médico no se si tan bueno.
La tensión baja no es una enfermedad, sino todo lo contrario. Refleja el buen estado del corazón, del sistema circulatorio y de la salud en general. Aunque no es peligrosa, es importante regularla, ya que unos niveles excesivamente bajos pueden reducir el aporte de sangre al futuro bebé y provocar un déficit en su crecimiento o un envejecimiento de la placenta. Además, aumenta la propensión a sufrir mareos (y en consecuencia, el riesgo de caídas). En definitiva: no debe sentir miedo, pero sí tomar algunas precauciones.
Causas: durante la primera mitad del embarazo es normal que disminuya la tensión arterial, porque se produce un leve aumento del calibre de los vasos sanguíneos y, además, el cuerpo genera algunas sustancias con efectos vasodilatadores. La sangre circula con menos fuerza y, además, tiene que realizar un recorrido más largo. Ahora también tiene que ir a la placenta y al feto, y volver.
Síntomas: mareos, transpiración, pérdida de la visión y de la estabilidad (a veces incluso de la conciencia). También se puede sentir cansancio, aunque normalmente es consecuencia de una anemia.
Tratamiento: más que seguir un tratamiento (es preferible no tomar medicamentos en el embarazo), se pueden adoptar algunas medidas para sentirse mejor.
- A veces basta con tomar un café o una bebida cola (agitada para eliminar su contenido en gases) después del desayuno y antes de comenzar la actividad, para elevar la tensión a niveles normales.
- Es aconsejable nadar, caminar una hora al día o pedalear en una bicicleta estática que no ofrezca mucha resistencia, entre 20 y 30 minutos diarios, ya que el ejercicio activa el riego sanguíneo.
- Hay que descansar lo suficiente y encontrar al menos 20 minutos para acostarse en un sillón sin hacer absolutamente nada y desestresarse. Puede ser útil practicar algunos ejercicios de relajación.
Dieta: en principio, las mujeres hipotensas pueden comer prácticamente de todo, tratando de, como cualquier embarazada sana, seguir una dieta equilibrada. En su menú no pueden faltar fruta, verdura, legumbres, leche y proteínas. Aunque el café tenga efectos estimulantes, conviene moderar su consumo, así como el de bebidas carbonatadas (poco recomendables) y la ingesta de grasas.